JACQUARD, Albert

PETITE PHILOSOPHIE À L'USAGE DES NON-PHILOSOPHES

París, Calmann-Lévy, 1997

Hay traducción castellana: PEQUEÑA FILOSOFÍA PARA NO FILOSOFAR

        Muchos son los científicos que llegan a la filosofía. A los viejos caminos reconocidos por los pensadores de antaño, la duda, el asombro, y por los más modernos, las situaciones límites, el desarraigo, debe sin dudas agregarse otro: la actitud científica.

        Esto se vio ya magistralmente en el caso de Einstein. Y con Albert Jacquard, el eminente genetista francés que en 1974 diera al mundo su Genética de las poblaciones, y ocho años después el magnífico Elogio de la diferencia, el fenómeno vuelve a mostrarse.

        Jacquard, a sus jóvenes e inquietos 72 años, responde a las atinadas preguntas de Huguette Enjalran-Planès, y va desgranando uno por uno los grandes temas del cambio de milenio. La problemática biológico-social, como era de esperarse, está allí muy presente. Pero no faltan agudas reflexiones acerca de la tensión entre individuo y grupo, entre otras cuestiones de enorme interés para los estudiosos de los derechos existenciales.

            Por primera vez, se ensaya una respuesta al tan repetido "el infierno son los otros", que Sartre ponía en boca de Garcin en A puertas cerradas. Jacquard contesta: "Los otros no son nuestro infierno por ser los otros: ellos crean nuestro infierno si no aceptan entrar en relación con nosotros. Yo creo en la necesida del contacto con el otro no sólo para ser feliz, sino más bien, fundamentalmente, para ser consciente".

            Y explica: "Sin dudas, solo, yo podría existir, pero no podría saberlo. Mi capacidad de pensar y decir yo no me ha sido brindada por mi patrimonio genético; aquello que éste me ha dado era necesario, pero no suficiente. Yo sólo pude decir yo gracias a los escuchados. La persona que devengo no es el resultado de una caminata interna solitaria; ella sólo ha podido construirse estando ante las miradas de los otros. No sólo esta persona es alimentada por todos los aportes de aquellos que me rodean, sino que su realidad esencial está constituida por los intercambios con ellos; yo soy los lazos que tejo con los otros. Con esa definición, no hay más corte entre mí y el otro" (pp 15/16, trad. nuestra del francés).

            Jacquard filósofo es tan claro y profundo como lo fue Jacquard científico. Y ambos se complementan sin contradicciones. Esta brevísima obra de 250 ricas páginas se devora primero, y se relee luego mil veces con detenimiento. Ciertamente, a pesar de su título modesto, le está reservado un sitio de honor en el anaquel florido de la filosofía francesa contemporánea. RDR-B