UN ENEMIGO DEL NAZISMO CON IDEAS NAZIS

 

(La Eugenesia en Georg Friedrich Nicolai)

 

 por Nadia Branchini

 

I. INTRODUCCION    

A. Georg Friedrich Nicolai: 

 

     Nació en Berlín el 6/2/1874, y dedicó su vida a la ciencia, incluyendo Histología, Cardiología y Fisiología en sus estudios, además de Matemáticas, Física, Historia Natural, Psicología, Sociología, Filosofía de la Ciencias y Crítica del Arte. Fue autor de innumerables obras, la mayoría de ellas de contenido científico y otras tantas referidas al arte y la poesía. Investigó el mecanismo cerebral y luego, asociado al Profesor Fitz Kraus, entre 1908 y 1916, realizó fecundas experiencias sobre la fisiología del corazón. Fue profesor de la Universidad de Berlín, y al estallar la Primera Guerra Mundial (1914-1918) publicó su obra “Manifiesto de los Europeos” donde probaba el abandono de la metodología científica por parte de los sabios que apoyaban la actitud del Kaiser y justificaban la acción invasora del ejército alemán. A causa de su oposición a la guerra, debió refugiarse en una fortaleza y aprovechó para redactar “La Biología de la Guerra”, que logró ser publicada por un editor de Zurich. Terminada la guerra (1918) Nicolai regresó a Alemania y los pangermanistas no perdonaron su actitud, responsabilizándolo por la pérdida de la guerra por su país. El advenimiento del Nazismo obligó a Nicolai, como a Albert Einstein, su gran amigo, a abandonar Alemania. Su primer destino fue Argentina. Fue profesor de Fisiología en la Universidad del Litoral, hasta 1928, año en que se produjo su intervención por el Dr. Izzo. Por tal motivo, Nicolai se radicó en Chile, continuando con su carrera como docente en la Universidad de Santiago. En 1954 fue  nombrado miembro del Consejo Académico de la Facultad de Medicina de dicha universidad. Entre 1952 y 1955 visitó nuestro país y permitió que se volviera a apreciar su gran conocimiento acerca de la ciencia.

 

 

B. Sus Ideas:

     Hemos tomado para este trabajo, en un intento de investigar las concepciones bioéticas de Nicolai, como exponente de una forma de pensar y de una época, su obra intitulada “La Eugenesia como gloriosa culminación de la Medicina” (1). En ella, se dedicó a dar una visión filosófico-científica de la eugenesia, como verdadero método idóneo para la purificación  y desarrollo de la humanidad. No deja de lado su postura, demostrando su valor moral, la integridad de su pensamiento y la calidad de su mente (2).

 

     El fundamento que da  sobre el conocimiento, cuyo sustento se encuentra en la Historia de las Ciencias especialmente de la Medicina, permitiría que la humanidad toda compartiera tanto un mismo lenguaje como el fruto de sus estudios, lo que a su vez llevaría a suprimir la ignorancia (gran destructora del progreso y la felicidad).

 

     De modo que los diversos métodos que la eugenesia propone ayudarían, desde un punto de vista puramente científico, a depurar la raza humana, llegando a purificar la comunidad en su totalidad. Esos métodos podían ser la reducción de la procreación en las mujeres, limitando la cantidad de alumbramientos, o bien aquellos que fueran útiles a la humanidad, como la mecanización de las tareas del hombre que conforma el proletariado. Pero era fundamental el estudio y el cultivo de  las personas a partir de su adolescencia, para poder adquirir la mejor educación y los conocimientos necesarios que le permitieran arribar a la razón científica y abandonar los sentimientos que nublaban esa razón, y por ende aceptar a aquellos métodos eugenésicos .

 

      El desarrollo de la comunidad que Nicolai propugna tiene conexión con la idea de multiplicación social que sostiene Malthus, cuya consecuencia conduce a la escasez de los alimentos, y cuyo control o solución cabe a través de la eugenesia, aceptada por los hombres idónea y racionalmente. La Ciencia Médica, en su mayor expresión como resultado de la razón de los seres humanos y ya no como una ciencia mágica, seria el mejor medio para propulsar la eugenesia, el gran medio purificador.

 

     Cabe destacar que el autor realiza una advertencia en la presentación de su obra, pues se trataba de la publicación de una Conferencia suya, que en realidad fue impresa como libro debido a su extensión, ya que en dicha conferencia debió leer un trabajo reducido a causa del poco tiempo con que contaba para pronunciarla (3).

 

 

 II. ANALISIS DE LA OBRA

 

 

A. Corta Historia de la Medicina:

     La Historia de la Medicina, hace muy poco tiempo tomada en cuenta como ciencia para el autor, guarda una unicidad característica. Pues “los acontecimientos empíricos siempre han sido únicos, y la historia que se ha desarrollado sistemáticamente describiendo esos hechos singulares, también fue única”, más allá de que se hayan conocido diferentes posturas filosóficas debido a la imaginación de cada hombre.

 

     La Historia de la Ciencia, desde que empezó a denominarse “exacta”, “se dedicó a describir el progreso de las  teorías que se fueron produciendo a través del tiempo”.

 

     Ese progreso demostró que en principio la Medicina y la Ciencia en general “se conectaron estrechamente con la sabiduría popular”, de modo que cualquier persona tenia conocimientos científicos, inclinados hacia un funcionamiento mágico. La Medicina y los fenómenos naturales, según sostiene el autor, se confundían con las creencias religiosas y más tarde filosóficas, ya que no encontraron su fundamento en los conocimientos de cada ser humano, sino en la interpretación que hacían los sacerdotes de esas creencias religiosas. Se habría atribuído el bien y el mal a los dioses, y no habrían existido culpables de los desórdenes producidos en la Tierra, salvo la voluntad de aquellos.

 

     “Los sacerdotes  eran simplemente intermediarios aceptados por las creencias populares”.

 

     “Los grandes avances científicos que fueron relevantes para el biólogo se dieron posteriormente en Grecia, y después de sufrir una regresión en cuanto a las creencias y la práctica de la Medicina, el desarrollo progresivo fue impulsado por los Arabes, en países como España y Persia”. En estos lugares era de vital importancia que la ciencia, para su desarrollo, fuera libre (y no como en Rusia, donde la ciencia estaba prácticamente prohibida). Por último, el gran avance de acuerdo con las ideas de Nicolai, tuvo lugar en Europa, cuando los médicos adquirían esa condición tras años de estudio y “se preparaban para ser conductores o guías de la naturaleza y no sus ayudantes”. Puesto que el médico era quien tenía la posibilidad de curar a los enfermos  y no la naturaleza misma.

 

      Con el descubrimiento y aplicación de la primera vacuna (de Jenner), de gran importancia para el autor, comenzaron a utilizarse sabiamente los medios naturales que permitían la cura de las enfermedades, con la diferencia de que era el médico quien conocía cual de esos medios era el idóneo para tratar dichas afecciones, y no se esperaba una cura milagrosa o mágica. En ese momento, dice Nicolai, la Medicina comenzó a tomar el carácter de ciencia con que  en esa época se desarrollaba, al igual que hoy en día.

 

B. El "significado de la Historia de la Medicina":                                                  

     “La Historia de la Ciencia Médica ha servido para dar a conocer las diversas enfermedades y pestes que condicionaron la conducta de los pueblos y su cultura” (4), y “ha sido útil para destacar la superioridad del método científico y de la ciencia en general” (5). La Medicina, en la década del 50 como en la actualidad, había contribuido a “sanar las enfermedades, extirparlas de los pueblos, y prolongar la vida de las personas de manera increíble” (6). Debía tomarse en cuenta que la prolongación de la vida era vana con respecto a las personas y sus proyectos, si permitía únicamente acrecentar el tiempo de vida notablemente pero no se sustentaba en un avance correlativo y paralelo de la mentalidad de los hombres, que si se hubiesen quedado sin proyectos serian “hombres errantes” (7). De manera que los proyectos, la reflexión y la renovación mental de las personas debía acompañar la prolongación de su vida biológica, de lo contrario serían muertos andantes, los “infelices cadáveres andantes” que Swift describe en su gran obra.

 

     La cultura mundial de los 50 esencialmente científica era exclusiva de Europa, y era uno de los puntales indispensables de la cultura general vigente. Su técnica de trabajo, significado y valor eran fundamentales, y habían proporcionado excelentes remedios y soluciones a las distintas problemáticas. Habían permitido, a su vez, según la postura de Nicolai, interpretar la realización de una ley natural como el cumplimiento de una idea, lo que además incluía la admisión de un propósito, que constituiría un avance en el campo de la ciencia.

 

  

C. La Ética Profesional del Médico:

 

     La ética médica es, en palabras del biólogo, “un conjunto de reglas cuya observación la profesión exige, aunque no lo haga la ciencia” (8). “Dicha ética está fundamentada en la moral, que a su vez ha sido basada desde tiempos remotos en las creencias de los pueblos y en las escrituras religiosas sagradas (la Biblia)”. Con el correr de los tiempos los diversos mandatos divinos fueron interpretados de distinta manera, suprimiendo algunos y agregando otros más convenientes, que fueran concordantes al tiempo que corría. “Las tradiciones y prescripciones que guiaban la moral cambiaron cuando se produjo el proceso de secularización entre las grandes familias individuales y el Estado, recién constituido, ya que el hombre perdió toda la individualidad con que contaba y pasó a formar parte simplemente de la masa social que significaba el Estado”. Así perdía también su espacio y su racionalidad, como describe Nicolai, equiparando su existencia a la de los animales, que viven acorralados y hacinados. Todo esto habría sido por el gran avance de la ciencia, inclusive de la Medicina, que además de ayudar a sanar las diversas afecciones y a prolongar la vida notablemente, habría contribuido a que se produjera una superpoblación. “Se redujeron las muertes y se incrementaron los nacimientos, fruto de la prolongación de la vida, causando esa superpoblación”. Esa situación se comparaba con las fluctuaciones de las aguas de un lago (9). De manera que “la eugenesia, como medio de control de la densidad de población, podría equilibrarla nuevamente, a través de la disminución de la natalidad por medio de la esterilización obligatoria de ciertas personas”.

 

     La esterilización como método eugenésico simplemente continuaba la necesidad natural de la muerte, haciéndola aun más llevadera, desde el punto de vista de que resultaría para el biólogo un medio mucho menos cruel que cualquier otro, sin contar la muerte natural de las personas. El fundamento de la necesidad acerca de la muerte tenía dos ejes o propósitos principales: A) garantizar la continuidad  de la especie sin que se produzca la superpoblación de la especie humana, retaceando el espacio que los hombres pudieran ocupar en la tierra; y B) posibilitar la evolución de la especie, que solo se logra por medio del avance y desarrollo de generaciones futuras, sabiendo que si la vida fuese eterna el desarrollo o evolución tendría un limite determinante, que provocaría un estancamiento total.

 

     “Para impulsar estos propósitos y cumplir con el requisito biológico de la muerte, el método adecuado seria la mortalidad infantil, o sea la muerte de los jóvenes que aun no han procreado, por medio de dos vías: ya sea eliminando a los ya nacidos (con muchos fundamentos y posturas contrarias) o restringiendo los nacimientos, a partir de la esterilización, lo cual es preferible”. De todos modos, desde el punto de vista del autor, la eugenesia solo estaba acrecentando el proceso que se desarrollaba en la naturaleza en cuanto a la muerte de los hombres, lo que a su vez ayudaría a purificar la integración de la sociedad o de la comunidad, a partir de que únicamente los mejores ejemplares, en ese caso los mejores representantes de la raza humana, serian quienes continuarían su vida procreando, para que los futuros seres humanos también fueran los mejores, haciendo así una comunidad pura y sumamente evolucionada, desarrollada, como dice Nicolai.

 

     Incluso para él la misma sociedad tiende por instinto de su naturaleza a purificarse, desechando a quienes degradan y perjudican a la comunidad toda, e impulsando a quienes más la benefician representándola. El ejemplo mas claro que da y que permite discernir la situación propuesta por la eugenesia, es el de un delincuente homicida y la de un débil mental. “Aquel que haya matado a otra persona merece también la muerte, lo que evitaría la posibilidad de que al procrear engendre a otros asesinos además de exterminar el peligro de sus acciones. Así como el demente que no comete un homicidio, pero amenaza a la sociedad solo por su posible descendencia, de manera que basta con limitar su función de procrear”.

 

     La eugenesia, según Nicolai, cumpliría con el mismo propósito purificador que la sociedad busca naturalmente. Lo que resultaría curioso es el cambio de postura de la humanidad frente a los mismos hechos con el correr del tiempo. Es decir, que en tiempos remotos la mortalidad infantil era aceptada como providencia o decisión de los dioses, en cambio para la época en que el autor desarrolla su obra, mas allá de que existía un fundamento científico la eugenesia era tomada como un método homicida.

 

     “La idea de la muerte siempre fue aterradora, y las personas prefirieron refugiándose en su culto y religión, creer que gozaban de una vida eterna. Esa inmortalidad los ayudaba a vivir amparados por la esperanza de que el tiempo para actuar y lograr sus diferentes deseos, nunca se terminaría. Pues si la vida de una persona en la Tierra no le daba el tiempo suficiente para lograr todas sus metas, la vida existente en el mundo espiritual (que era interminable) se lo permitiría”. “Además para que el difunto pudiera disfrutar en su nueva vida de las comodidades que tenia en la Tierra, en el momento de su muerte se degollaban tanto a su esposa como a sus servidores y animales, que pasarían junto a él a la inmortalidad”.

 

     La inmortalidad era para el biólogo, una de las creencias mas aferradas que los pueblos tenían debido a su deseo de subsistir, o sea de sobrevivir. Ese deseo de vivir, que es natural del intelecto humano, no podía ser frustrado, como ocurría con todo deseo natural incorruptible. En la sociedad europea el problema se solucionó con la creencia de que el hombre tenía el privilegio de poseer dos entidades distintas: una biológica o corporal que perecía y una inmortal constituida por el alma. Esta concepción, puede verificarse aun hoy en día (10).

 

     La humanidad se encontraba, según Nicolai,  frente a una encrucijada, cuya decisión final y racional involucraba la continuidad de la existencia de esta especie, puesto que la superpoblación exigía una solución urgente, y entre las posibles contempladas la eugenesia parecía ser la mas adecuada y racional.

 

     “La sobrepoblación puede causar la extinción de la raza humana, como lo provocó en los animales más abundantes, de modo que la utilización de un método eugenésico, preferiblemente la esterilización de los jóvenes que aun no hayan procreado, provisto por la misma naturaleza, que lo exige a gritos para equilibrar la cantidad de población, seria la solución más coherente”. En ese caso, para Nicolai era preferible la vida larga y fructífera de solo unos pocos elegidos para procrear y cuyos estudios les permitieran adquirir los mejores conocimientos, que la interminable vida de innumerables personas que terminarían por destruir la propia especie.

 

     Siguiendo a Malthus (y al evolucionismo darwinista de las especies) Nicolai  pensaba que “la grandeza de un pueblo no esta en su numero sino en su calidad”(11). En ese sentido ya no solo se hacía necesaria la forma de disminuir el número de la población (mediante la eugenesia por esterilización) sino además de mejorar su calidad notablemente, para lo cual era preciso “una elección artificial que evite la degeneración de la especie” (12).

 

     De hecho, afirmaba Nicolai, “en varios Estados Norteamericanos la eugenesia por esterilización de jóvenes ya se ha implantado legalmente como medio de control de la natalidad. En algunos Estados dicha intervención para coartar la fecundidad reproductiva es obligatoria y está fundada en diferentes leyes que la avalan. Esto se debe al avance que los Estados Unidos presentan en cuanto a su campo científico y a sus conocimientos, por eso, desde un punto de vista sumamente racional aceptan e implementan la eugenesia. Los distintos grupos de la población mundial que no la aceptan y la critican, se encuentran en la oscuridad científica, que rechaza la eugenesia por haber sido vinculada a practicas morbosas y criminales de ciertos personajes con intereses políticos y no científicos, como Hitler. Pero es necesario que la razón venza esa postura, amparándose en el conocimiento y estudio que apoye y que impulse a los métodos eugenésicos”.

 

  

D. Una Digresión Política:

 

     El problema de la sobrepoblación que el biólogo intentaba solucionar,  no solo tenía una base de índole biológica sino además un fuerte sustento desde el punto de vista político. Pues a lo largo de la Historia se había luchado incansablemente por la inclusión de la “masa social” en la vida y desarrollos políticos del mundo, lo que también había  contribuido a que las personas pierdan su individualidad, solo pasen a integrar la masa de la población, y se preocupen únicamente por conseguir los medios económicos para la supervivencia de las familias, pero no para controlar la natalidad sino todo lo contrario. Es decir, que “mientras se pudieran conseguir los alimentos suficientes las personas continuaban procreando”. Ese habría sido según el autor, uno de los lineamientos que permitió el Comunismo de Marx. “El verdadero inconveniente es que llegado el momento la multiplicación poblacional llegara a sobrepasar la cantidad de alimentos disponibles, que serán insuficientes, y por lo tanto se extinguirá la especie humana”, afirmaba Nicolai. Debía destacarse que la crisis de la sobrepoblación entró al campo político por revoluciones, que se sustentaban en el hambre que las personas ya no podían soportar. Las revoluciones justas, en palabras del autor “aquellas que signifiquen el mejor progreso productivo para la humanidad y que despiertan su genio inventivo”, eran las convenientes  para la población, a diferencia de aquellas que solo tenían un sustento político y que tendían a incrementar la riqueza o distribuirla de diferente manera, ya que terminarían siendo el apoyo para las dictaduras.

 

     En ese caso, para el autor, “el gran poder que adquieren las masas las llevan a impulsar el gobierno de quienes terminan siendo tiranos, que si bien en principio representan los intereses del pueblo, son odiados por las clases altas, que llegan a ver su definitivo desarrollo comunista, el que obviamente acaba por destruir a la sociedad completa mediante la represión”. La eugenesia no trataba de ser ese medio represivo sino un control desde el campo biológico, para evitar tanto la sobrepoblación como esas revoluciones.

 

     Desde 1914 la sensación de inseguridad y de restricción a la libertad habían sido los principales factores que movieron a una población revolucionaria, además de la sobrepoblación que provocó la falta de alimentos. En efecto la predicción de Malthus a la que tanto hincapié hacía Nicolai, se había hecho realidad, y no se había usado para prevenir sus consecuencias. Esto influyó sobre “las discordias políticas  de los diversos países del mundo, pues aquellos poco poblados conservan cierto grado de autonomía y soberanía, pero los que presentan sobrepoblación tienen grandes conflictos económicos y políticos”. Quienes sostenían una postura contraria a la de Malthus, acorde a la idea de Nicolai, lo hacían con un fundamento moral y religioso que tendía a proteger la vida en todo su sentido. Tildaban a los métodos eugenésicos de inmorales y asociales, llevándolos al limite de ser homicidas. La eugenesia solo trataba, “desde un punto puramente moral y valorando a la vida sobre todas las cosas, de continuar con el proceso natural de la evolución que busca el equilibrio de la población continuamente, para que no se produzca la sobrepoblación y la falta de alimentos”.

 

     Es dable destacar que, como dice el biólogo, en varios países asiáticos (Ej.: China) ya han aceptado y puesto en practica a la eugenesia, mediante el sistema de los “dos hijos”. “La eugenesia no pretende destruir sino engrandecer la raza humana”. La contraposición a la eugenesia, desde su fundamento moral, era muy relativa para el autor. Pues la “moral” es la aceptación de ciertas costumbres que la sociedad cree correctas y justificadas. El problema estaba en que la moral era variable en cada sociedad y en cada momento, puesto que cambiaban las respectivas costumbres. De modo que solo la “moral biológica” era invariable e incorruptible para Nicolai, y la moral social, desde un punto de vista humano era muy inconstante. Pero, sí dentro de la moral biológica se hubiese aceptado a la eugenesia, su práctica habría sido apoyada por toda la comunidad y además se habría  difundido a otros países.

 

 

E. La Eugenesia:

      “Si los métodos eugenésicos no son utilizados en la sociedad, la humanidad toda caerá nuevamente, como lo hizo a lo largo de la Historia, en otra época estacionaria sin progreso y de oscuridad tal cual fue la Edad Media”. Según Nicolai, eso llevaría a su vez a la destrucción de todos los avances y del desarrollo que la especie humana había logrado hasta aquel momento, para necesitar de un nuevo proceso de crecimiento que permitiera recuperar lo perdido. En cambio, con la utilización de la eugenesia que Nicolai proponía, a partir de la esterilización de jóvenes que no hubieran  procreado y que fueran inútiles a la sociedad, y de la consiguiente eliminación de aquellos genes indeseables que destruirían a la humanidad, “la especie no solo sobreviviría sino que además lograría un gran avance científico y cultural, mediante la racionalización del hombre”. Permitiría incluso que la humanidad estuviera formada solo por aquellos seres superiores que sirvieran a ella y que serían seleccionados racional y objetivamente. Puesto que si bien la muerte natural sería la eliminación perfecta y más objetiva de los hombres y los genes considerados inservibles, la Medicina de la época había avanzado tanto como para combatir la muerte hasta sus últimas consecuencias, de manera que se haría necesaria una elección artificial de quienes resultaran inútiles a la humanidad.

 

     “Algunas de las criticas que se hacen a la eugenesia son: que ciertas deformaciones o genes indeseables, (como la descendencia de los diabéticos) puede tratarse y mejorarse mediante otros métodos médicos (Ej.: medicamentos como la insulina) que no conlleven la eugenesia; que ciertos personajes superiores de la Historia han sufrido graves deformaciones de sus genes que resultarían indeseables y eliminados por la eugenesia (Ej.: Beethoven, Steinmetz); y que la sociedad no aprueba los métodos eugenésicos debido a que resultan inmorales y a que desoyen los derechos del hombre”.

 

     Todas esas criticas no resultaban fundadas para Nicolai desde el punto de vista de quien apoye la eugenesia, ya que la primera defendía medicamentos y métodos que no eliminan genes indeseables, sino todo lo contrario, ayudaban a propagarlos y a extender la cantidad de individuos que deberían eliminarse. Pues la Medicina para el autor debía actuar en beneficio de la masa social que conforma la humanidad y no en beneficio de cada individuo. Respecto de la segunda critica, Nicolai responde que los personajes superiores mencionados no habrían sido eliminados necesariamente, en primer lugar por ser precisamente superiores, y en segundo lugar porque no se eliminarían a todos los que tuvieran problemas de alcohol (como el padre de Beethoven), sino solo a los que resultaran perjudiciales a la sociedad. Y por ultimo, la tercer critica es rechazada por el autor  porque, como ya se ha explicado, la eugenesia necesitaba de la racionalización de la sociedad para poder pensar en términos científicos y en beneficio de la masa social, y no de cada individuo en particular. Por lo tanto solo el avance cultural permitiría que la conciencia y la moral social aceptaran la eugenesia y la aplicaran.

 

     Esta se constituiría en una medida “moral” para el “desarrollo de una sociedad  pura y  superior, aceptada por las costumbres que la misma sostiene, y difunde”. Y a la vez, “no serían métodos contrarios a los derechos del hombre, ya que se estaría dando el impulso necesario a los derechos de la sociedad en su conjunto, a raíz del consenso de cada hombre que la integra sobre la eugenesia y de que actúa consciente y racionalmente en su beneficio”. Es importante reconocer que gracias al avance de los años, los médicos jóvenes que  habían estudiado la ciencia en aquel entonces, habían cambiado en forma muy significativa su ética profesional y su moral, adaptándose a las nuevas exigencias biológicas de la humanidad. Pero de todos modos, estaba en su naturaleza luchar por combatir la muerte bajo cualquier concepto, basándose en su “Juramento Hipocrático” que llevaba a aplicar la Medicina en cada caso particular, o sea individualmente, y a considerar el beneficio de la masa social en segundo lugar. Esa postura, también reclamaba métodos eugenésicos con urgencia, pues no solucionaba el grave problema de la sobrepoblación y falta de alimentos.

 

     “Es importante que la eugenesia como método científico sea usada y aprovechada por la humanidad con su verdadera finalidad, como medio útil para la disminución de la natalidad, y no para exterminar a aquellas personas que no sean deseables o agradables para quienes tienen el poder y abusan de él, usando a la eugenesia como un método genocida”, decía Nicolai. Por eso, la aceptación de la eugenesia correctamente solo podía lograrse con el desarrollo de la cultura y de la razón, en interrelación con la moral social.

 

 

III. CONCLUSION FINAL

 

A. El Pensamiento del Autor:

     Georg Nicolai fue una persona cuya vocación resultó puramente científica, despojada de todo sentimiento que no fuese racional y moral. Despreció a las ideas religiosas en virtud de que no se fundamentaban en la ciencia, única disciplina que ayudaría realmente a la humanidad en cuanto a su subsistencia y mejoría. El mejor ejemplo de su pensamiento exclusivamente racionalista y objetivo fue el que surgió de quienes tomaban una versión mágica de la Medicina y la Ciencia, por medio de diferentes rituales que ayudaran a sanar las afecciones sufridas por el hombre. En palabras de Nicolai: ¿Cómo se puede esperar que pobres salvajes fuesen menos estúpidos?.

 

     Las personas que se dedicaban a desarrollar los métodos que la Ciencia ofrecía se inclinaban por una interpretación sobrenatural, que encontraba su fundamento en las practicas y creencias religiosas, con el impulso que daban a estas los sacerdotes.

 

     Desde el punto de vista de Nicolai, los hombres no fueron en realidad voraces investigadores de la ciencia, puesto que les resultaba más sencillo creer en un ritual o danza sagrada para lograr que la lluvia cayera, y no investigar, realizando numerosos ensayos de laboratorio, hasta saber que se trataba de un fenómeno natural, que no podía ser controlado por los movimientos que un ser humano hiciera o no con su cuerpo.

 

     Si el ritual para la lluvia funcionara realmente, y cualquier persona que creyera en él pudiera practicarlo, entonces no cabe explicación lógica alguna acerca de las numerosas cosechas que en tantos países se pierden por la falta de agua para sus cultivos, o acerca de la existencia de las zonas de desierto que hay en el mundo.

 

     Para Nicolai, la Medicina era una Ciencia (como se la conoce hoy en día) que debía estudiarse durante varios años para poder conocerla y luego practicarla. No tenia nada que ver con las creencias religiosas ni con la magia que antiguamente se le atribuía a la cura de las diversas enfermedades o afecciones. Según Nicolai era únicamente el medico quien conocía efectivamente los medios que la naturaleza proveía para curar dichas afecciones.

 

     Los creyentes religiosos, que fundaran la ciencia en principios sobrenaturales, eran “seres semi – racionales”, pues preferían sostener que existía una vida inmortal del hombre, lo que se entiende como la vida espiritual después de la vida biológica, debido a que eran incapaces de imaginar su propia muerte y de aceptarla naturalmente como una etapa mas de la vida biológica. Puesto que más allá de creer en una vida espiritual que si era eterna, se incurría en una concepción equivocada sobre el comienzo de una nueva vida biológica alimentada por el principio religioso de la resurrección.

 

     Se hacia imprescindible a los ojos de Nicolai, dividir las leyes de la naturaleza, que surgían de investigaciones científicas, de las creencias religiosas, que se fundaban en la tradición de los pueblos y en la interpretación  sacerdotal sobre la Biblia.

 

     Nicolai consideraba a Platón extravagante, porque creía que el hombre tenia tres almas (una en el pecho, una en la barriga y una inmortal en la cabeza). Si bien el hombre podía sostener un culto religioso cualquiera en el cual se profesa la creencia acerca de una parte espiritual del ser humano, no se debía olvidar que también contaba con una existencia corpórea, cuya duración estaba determinada por la vida biológica. En pocas palabras, la existencia corpórea terminaba con al muerte. Para Platón, gran estudioso en su época, el hecho de sostener la creencia en las tres almas del hombre lo alejaba cada vez mas del campo científico para sumergirlo en el religioso, que conllevaba numerosos errores sobre aquellas concepciones que importaran fundamentalmente a la Ciencia.

 

     Nicolai consideraba a las personas dueñas de su nacer y de su morir. De modo que reconocía ampliamente los derechos básicos con que toda persona cuenta.

 

     Pero su postura científica y racionalista, lo llevo a sostener un método que ayudara a la humanidad toda para subsistir y mejorarse. Es decir, que si bien apoyaba los derechos individuales, que a lo largo de la Historia se fueron degenerando en derechos sociales (o de las masas), impulsaba con mayor fuerza un método que fuera científico y objetivo, no solo por ser un investigador científico que amaba su profesión, sino porque un método de dicha índole cumplía con el requisito fundamental de la Ciencia: servir para ayudar a toda la humanidad por igual, sin distinción alguna.

 

     Esa ayuda en provecho o beneficio de toda la sociedad, era el principio ético funcional y orgánico de la Medicina y del Juramento Hipocrático. Pues si los médicos, servidores de la Ciencia Medica, realizaban un juramento ético para comprometerse a brindar asistencia o ayuda a quien lo necesite sin distinciones, no podía negarse a aplicar métodos que aprovecharan a la humanidad en su conjunto. En este caso se hablaba de la eugenesia, como de cualquier otro método racional y objetivo, para solucionar diversos problemas que aquejaban a la sociedad y que necesitaban una solución inmediata, de manera que dicho método daba la oportunidad perfecta para que los médicos pusieran en practica su Juramento Hipocrático, fundamento de su profesión.

 

     Nicolai admiraba notablemente a Malthus, porque los problemas a los que intentaba dar solución eran la superpoblación y la falta de alimentos, lo que precisamente Malthus desarrollaba en sus estudios y escritos. El gran pronostico que Malthus dio sobre dichos temas fue que la gran multiplicación de la población (que se incrementaba de año en año) provocaría la insuficiencia en la producción de alimentos para satisfacer las necesidades de la humanidad, especialmente la de subsistencia. Dicha afirmación se basaba en que la multiplicación aritmética de la producción de alimentos (desarrollada desde 2, 4, 6, 8, etc.) no se correspondía con la multiplicación geométrica de la población (desarrollada desde 2, 4, 8, 16, etc.) que resultaba más veloz.

 

     Por tal motivo, la solución que debía darse a la posible desaparición total de la raza humana debía ser encontrada con urgencia. El mejor de los métodos, por su rapidez en solucionar los problemas antes descriptos, para Nicolai era la eugenesia.

 

     Según el autor, el factor tiempo era apremiante, y constituía la base primaria de la solución que se hacia cada vez más indispensable.

 

     Pero todo dependía pura y exclusivamente de una decisión política. Nicolai creía que el problema tanto de la superpoblación como de la insuficiencia productiva de alimentos, representaban una afección para el campo político, debido a los intereses económicos de la masa poblacional que derivo en una revolución política. Esos intereses económicos tenían su principal fundamento en el instinto humano para conseguir los alimentos para subsistir, lo que se refería especialmente a trabajar y producir esos alimentos.

 

     El objetivo de la revolución política era un cambio de gobierno que significara una nueva y mejor distribución de la riqueza y de la producción, en especial de los alimentos, que parecían insuficientes ante el crecimiento de la población (tal cual lo pronostico Malthus).

 

     Según Nicolai, solo quedaban dos caminos para reducir la masa de la población: las guerras y las miserias, que significaban gran numero de muertes. Nicolai prefirió, desde el punto de vista medico – biológico, la aplicación de métodos eugenésicos para control de los nacimientos.

 

     La eugenesia hacia referencia a la esterilización de los jóvenes que aun no hubieran procreado, para permitir procrear una descendencia solo a las personas que hubieran tenido algún logro realmente importante y trascendente a lo largo de su vida, y que dicho logro fuera de provecho para toda la humanidad.

 

     Esas serian personas objetivamente elegidas para continuar la especie humana, indudablemente de mejores condiciones, mucho más desarrollada y con una cultura notablemente superior.

 

     Nicolai bajo ningún punto de vista impulso una practica científico racional que fuera inmoral, mas bien todo lo contrario.

 

     El gran biólogo pretendía que los métodos de la Ciencia que resultaran idóneos para controlar el equilibrio y así solucionar sus problemas, fueran aceptados por toda la sociedad haciéndolos parte de sus costumbres aceptadas como moralmente correctas. Pues no podía ser contrario a la moral (que consiste en valores que determinan si las diversas acciones son o no correctas) un método que pretendía ayudar a la humanidad.

 

     Si se consideraba a la eugenesia un método inmoral, se contradecía con la moral social que cree correctas aquellas acciones que beneficien a toda la humanidad.

 

     Acorde al pensamiento de Nicolai los métodos científicos, que bajo ningún punto de vista racional podrían resultar inmorales, debían ser utilizados con la finalidad para la que fueron creados y no con una distinta.

 

     Es decir, si la Ciencia cumple la función primordial de ser útil a la sociedad y de permitirle su perfeccionamiento, la metodología y los medios con que cuente para lograr ser aplicada, deben ser utilizados con esa finalidad especifica y no con otra que si resulte contraria a la moral social. El objetivo de la Ciencia siempre ha sido ayudar al hombre y no destruirlo.

 

     Desde ese punto de vista, Nicolai sostenía que los métodos científicos (como la eugenesia o cualquier otro) no podían contradecir al derecho del hombre, fundamento de su existencia y de su convivencia en sociedad. Pues esos métodos, que resultan racionales y objetivos, contribuyen con la subsistencia y la mejoría de la raza humana, lo que de ningún modo es contrario al Derecho a vivir y a la salud que los seres humanos tienen.

 

     Nicolai incluso sostuvo que la destrucción al Derecho a la libertad no se veía afectada en lo mínimo, debido a que la elección de quienes deberían ser esterilizados por aplicación de la eugenesia seria realizada mediante una serie de requisitos o de parámetros objetivos, aplicables a todas las personas por igual, y sin distinción alguna. Entonces, quienes realmente deseaban procrear, cuentan con la total libertad de realizar algún logro racionalmente en beneficio de toda la sociedad, sabiendo que serian posteriormente elegidos para procrear, y cuya descendencia formaría la consiguiente “humanidad de los mejores”, una “especie humana superior” .

 

     El biólogo Georg Nicolai de ningún modo creyó conveniente un método que propugnara como científico pero que sin embargo destruyera a la humanidad. Todo lo contrario.

 

     Sostuvo a la eugenesia, como podría haber sido cualquier otra metodología científica, como la mejor forma de solucionar los problemas sociales que realmente lo preocupaban. Se intereso de lleno por la humanidad y dedico gran parte de sus estudios a buscar una salida razonable, racional y sobre todo rápida a las dificultades que se hacían insostenibles para la sociedad.

 

     El principal contratiempo que debía solucionarse era la falta de tiempo con que se contaba. Pues el desarrollo de la población era voraz y se incrementaba tan rápidamente que no hacia posible la producción de alimentos suficientes para todos los hombres. Esa falta de alimentos esenciales para la subsistencia de la humanidad derivaría en consecuencia en una lucha de todos contra todos, donde solo los más fuertes serian capaces de conseguir los últimos alimentos disponibles.

 

     La sociedad ya no seria una relación de convivencia, es mas, no existiría sino más que un “hombre lobo para el hombre” como dijera en la antigüedad Hobbes.

 

     Para Nicolai era fundamental que se estudiara la Historia para conocer las diversas conductas de los pueblos ante las situaciones que se les presentaban, y las decisiones que tomaban. Es decir, que la descripción del devenir histórico permitía tener en consideración las posturas que se sostuvieron anteriormente cuando se presentaron los mismos problemas, conociendo cuales de las decisiones posibles que fueron contempladas eran aceptadas moralmente por la sociedad. Esto a su vez permite que la solución dada a esa dificultad no sea tomada apresuradamente, y provoque consecuencias negativas o perjudiciales para la gente, a quien precisamente se quiere proteger.

 

 

B. Conclusión Personal (14) 

     En primer término pretendo dejar claro que el presente trabajo no se trata de una investigación sobre al eugenesia, sino mucho menos, intenta ser un breve perfil del pensamiento del autor analizado, cuyas ideas resultan tan revolucionarias en la actualidad y sin embargo pasaron desapercibidas en su época.

 

     De manera que las veces que se ha tocado el tema de la eugenesia no ha sido sino como reflejo del pensamiento del autor, pues ese fue el eje principal de la investigación y desarrollo de su obra.

 

     Con respecto a este punto quisiera reflexionar, tomando como base la poca importancia, mejor dicho el olvido por el que pasó Nicolai en sus años de estudio y de investigación científica, alrededor de los años 50.

 

     Su bajo perfil a nivel mundial tal vez haya ayudado para que sus ideas no fueran propagadas, puesto que es muy fácil mal interpretarlas, y de ese modo todo lo propuesto por Nicolai no se habría entendido.

 

      Lo importante de todo esto es que las ideas que el biólogo profesaba seguramente no se habrían captado con el fin que él sostenía (13). Me refiero a que sus propuestas podían resultar válidas y completamente normales para quienes compartieran la misma disciplina científica, pero resultan evidentemente contrarias a toda persona de Derecho.

 

     Entonces, si esas ideas hubiesen sido aceptadas por la comunidad toda y hubieran pasado a formar parte de la moral social, como decía Nicolai, habrían conformado la práctica más horrorosa de la Historia aceptada por la Humanidad, que en realidad habría desentendido la propuesta del biólogo.

 

     Por lo tanto, la aceptación de la eugenesia habría sido la más clara violación a los derechos de las personas, que forman esa humanidad de la que hablaba.

 

     Como desarrollaré a continuación, los métodos eugenésicos son claramente contrarios a los derechos básicos y fundamentales con que cuenta todo ser humano.

 

     Esos Derechos, para nuestro maestro, mis compañeros y para mí, son llamados “Existenciales”, porque su reconocimiento determina precisamente la existencia de las Personas.

 

Es muy difícil divorciar la postura de Nicolai frente a la purificación de la raza humana, logrando que sea superior, de la postura Nazi acerca del mismo problema. Pues podría pensarse que Nicolai propugna el exterminio de la humanidad, lo que de algún modo se le atribuyó al nazismo, puesto que comenzó siendo un proyecto de mejoría de la especie, pero termino en un genocidio indiscutido. Me refiero a que Nicolai no pretendía la desaparición de cualquier ser humano, sino solo de aquellos que tuvieran genes indeseables, que deberían ser suprimidos para la mejoría de la especie. En cambio la acción del sistema nazi arrasó indiscriminadamente con cualquier ser humano que se le atravesara en el camino, el cual debía ser exterminado por contar con un simple defecto: no ser ALEMÁN.

 

     Nicolai, por eso habla de una elección objetiva, para determinar quien cuenta con genes indeseables y por ende debe ser erradicado de la Tierra, para evitar su procreación y la consiguiente descendencia defectuosa, lo que perjudica a la humanidad toda.

 

     Pero el problema esta en que dicha elección, que pretende ser objetiva, no puede llegar a serlo porque los parámetros y requisitos para que un ser sea elegido, y para que se le aplique posteriormente el método eugenésico correspondiente deberán ser pensados y propuestos por alguien. Ese alguien tomara en cuenta sus propios valores subjetivos y personales para crear tales parámetros, de manera que la elección se impregnara en consecuencia de esos valores, y lo que pretendió ser objetivo terminara siendo subjetivo.

 

     O sea, la elección objetiva que Nicolai pretendía atribuir al pensamiento racional, científico y moral de toda la sociedad, en realidad estaría basada en los valores subjetivos de quien haya propuesto los requisitos para tal elección.

 

     Nicolai sostiene que tanto los métodos eugenésicos como la elección de aquellos a quienes se aplicaran los mismos, se lograra solo partiendo de la aceptación de toda la sociedad, que pasara a incluirlos dentro de su moral.

 

     El hecho de que esos requisitos o parámetros sean aceptados por toda la sociedad y terminen formando parte de sus costumbres moralmente consensuadas, no quiere decir que sean los correctos.

 

     Queda claro que la concepción sobre la moral es muy variada, y depende pura y exclusivamente de quien sostenga o fundamente dicha concepción. Es decir, que juegan un papel principal tanto los valores que la persona tiene como su formación y educación.

 

     De manera que tal vez la sociedad toda acepte una serie de valores que considera correctos, pero cuyo orden dentro de la escala moral varía.

 

     Esto crea un grave conflicto, porque a pesar de que la humanidad en su conjunto acepte los métodos eugenésicos como moralmente correctos, puede que tenga dentro de su escala de valores otros que considere más importantes o que simplemente se ubiquen primero, como puede ser la vida y su consiguiente preservación. Entonces, ¿qué defenderá la sociedad en primer lugar?. Esta es una cuestión que solo la vida cotidiana y la realidad pueden responder. Debe tenerse presente, que la supervivencia y la lucha para preservar la vida se encuentra en la naturaleza de los hombres y en sus propios instintos. Por eso es muy difícil, casi imposible, que los hombres se desprendan de sus instintos naturales para pensar científica y racionalmente en pos del beneficio de toda la humanidad.

 

     Según Nicolai el hombre ha perdido, a lo largo de la Historia, su individualidad y ha pasado a formar parte de una masa social, cuyos derechos y prioridades son diferentes.

 

     De esto se deduce que efectivamente los seres humanos se han ido inclinando a constituir un grupo, una sociedad con derechos y obligaciones, que muchas veces se impone ante su condición de individuos.

 

     Con el correr de los años se ha podido observar que efectivamente ocurrió, pero el tema de la pérdida de derechos individuales para pasar a reconocer los derechos sociales, no ha sido evidente. Me refiero a que si bien últimamente la masa social reclama sus derechos colectivos, aquellos de índole individual o personal se han aferrado mucho mas y no han sido olvidado como parece decir Nicolai.

 

     De todos modos, el reconocimiento de derechos a la sociedad en su conjunto, no conlleva el olvido de los derechos que para mis compañeros y para mí, a partir de la influencia de nuestro gran maestro el Dr. Ricardo Rabinovich, son EXISTENCIALES. Estos derechos son fundamentales, básicos para todos los seres humanos, e inherentes a ellos por tal condición. El reconocimiento de los mismos, permite que a su vez se reconozca la personalidad jurídica a todo ser humano. Dentro de ellos, y dentro de la personalidad que el Derecho atribuye a todo ser con rasgos característicos de humanidad que no den lugar a dudas, se ubican aquellos denominados BIODERECHOS (o derechos biológicos) que hacen referencia al derecho sobre la vida, sobre el cuerpo y sobre la libertad, además de los no biológicos como los derechos al honor, dignidad, imagen, voz, datos personales, y otros.

 

     Para Nicolai era fundamental el reconocimiento y protección de la salud por sobre todas las cosas, para la  subsistencia de la humanidad, pero debe tomarse en cuenta que en primer lugar debe protegerse el derecho sobre la vida, el cuerpo y la libertad.

 

     Tal afirmación se funda en el hecho de que si no se le permite a cada individuo ejercer su derecho sobre la vida, que expresa a partir del derecho con que cuenta sobre su cuerpo y sobre su libertad, no existe persona a quien se le deba reconocer y proteger su derecho a la salud. Vale decir, si no existe el ser humano, persona desde el punto de vista Jurídico, a quien proteger su salud, este derecho no tiene sentido alguno.

 

     Entonces entra en juego otra cuestión, que trata acerca del reconocimiento de la personalidad en primer termino, para poderle reconocer luego otros derechos que le corresponden por su calidad de persona, como la salud, asistencia medica y otros.

 

     En pocas palabras, si no se cuenta con la manifestación de la existencia de una persona, que se logra mediante el reconocimiento de los derechos existenciales básicos (vida, cuerpo y libertad, honor, dignidad, datos personales, etc.) que forman la “personalidad jurídica”, no vale la pena que se le reconozcan otros derechos que en realidad son consecuencia de dicha personalidad. Por tal motivo, si los seres humanos no fueran considerados personas, se los estaría equiparando a cualquier ser biótico, como pueden ser los animales o bien las plantas.

 

     De manera que Nicolai, bajo este punto de vista, comete el error (o tal vez no) de hablar de una elección objetiva de aquellos  a quienes se aplicara la eugenesia, tratándose en realidad de la falta de reconocimiento de personalidad a quienes resulten elegidos.

 

     Pues para el gran biólogo, solo se trata de eliminar a quienes cuenten con genes indeseables que comprometan su descendencia pero olvida que dichos seres no han elegido por propia voluntad sus genes indeseables y que más allá de ellos, siguen siendo seres humanos, y por ende personas.

 

     O sea, quienes contengan información genética defectuosa en su herencia biológica no dejan de ser humanos, y el Derecho no deja de reconocerles su personalidad.

 

     En consecuencia, esas personas también cuentan con los derechos existenciales básicos, sobre la vida, cuerpo y libertad fundamentalmente, para que se le puedan reconocer luego sus demás derechos, derivados de su personalidad.

 

     Desde este punto, la eugenesia resulta un método contrario a las disposiciones del Derecho, puesto que puede ser valido como investigación y practica de laboratorio, pero al llevarlo a la realidad no resulta un método eficaz. Como ya he dicho, la concepción sobre la moral varia en cada persona en particular, y es relativa, de manera que el hecho de que la sociedad acepte a la eugenesia como método concordante a la moral, no quiere decir que sea correcto. Puesto que llevado a la realidad se contradice con el Derecho en todo sentido.

 

     Nicolai sostiene que la eugenesia es la mejor solución posible al problema de la superpoblación y de la falta de alimentos, pero en verdad no lo es desde el punto en que perjudica a seres integrantes de la humanidad que pretende salvar.

 

     Me refiero a que tal vez la solución seria buscar algún método alternativo que reemplace a la eugenesia y que no resulte ofensivo a la raza.

 

     El mejor de ellos esta formado por todas las medidas anticonceptivas que permiten no solo el control de la natalidad sino también la prevención del embarazo.

 

     No perjudican a nadie ni lastiman a persona alguna, y hacen posible además que se evite la practica del aborto que si resulta inmoral porque extermina la vida, derecho fundamental de toda persona.

 

     No cabe duda de que la educación y la información ayudan a que esos métodos anticonceptivos, reemplazantes de la eugenesia, se implementen rápida y correctamente.

 

     Pues desde el punto de vista de la Ciencia Medica, y respecto del Juramento Hipocrático al que la eugenesia contradice, los profesionales no se preparan para cumplir la función de depurar la raza ni de manipular las leyes naturales en perjuicio de los hombres. Mas bien todo lo contrario, puesto que se comprometen a dedicar su vida íntegra y completamente a salvar la de los demás, haciendo todo lo que esté a su alcance por ayudar a preservarla en las mejores condiciones posibles.

 

     Por eso aun hoy en día, siguen tan vigentes como hace siglos las palabras y los consejos de Maimónides, así como los de Esculapio, acerca de cuál es la verdadera carrera que ejercen los médicos y la función que desempeñan al servicio de la humanidad.

 

     Por otra parte, la educación permite que los métodos anticonceptivos se encuentren a disposición de toda la población, y eliminen o disminuyan a su vez el factor tiempo que representa un papel muy importante, y la remota posibilidad de que se produzca un aborto. Pues la solución que se necesita al problema de superpoblación y falta de alimentos debe ser rápida. De modo que tanto la educación como las campañas informativas ayudan a reducir ese tiempo vital, proporcionando una respuesta casi inmediata a la cuestión planteada.

 

     Para concluir, se debe tener en cuenta que no todo lo científico es puramente científico, ni todo lo moral y humano es puramente moral y humano. Se necesita de una interrelación y compatibilidad apropiadas que permitan mantener el equilibrio, y que a su vez den lugar al desarrollo de la humanidad en su conjunto.

 

     Las prácticas científicas deben tener un tope o compatibilidad con la moral y la fase espiritual, o mejor dicho humanista, del hombre para que sean realmente correctas, o sea beneficiosos para la sociedad, y aceptadas como tal.

 

     Así como las decisiones más importantes no pueden fundarse en una postura netamente moral, deben tener su correlato científico, pues es el único modo de mantener cierta objetividad, que también apunte al bienestar de toda la humanidad.

 

     En resumen, todo desarrollo científico, debe guardar su ética correspondiente.

 

 

 

APÉNDICE I

 

Entrevistas

 

     Para completar la investigación que se hizo sobre los distintos temas referidos a la eugenesia se realizo una serie de entrevistas a diversos profesionales de la salud.

 

     Entre ellos fueron entrevistados una ginecóloga, una obstetra y un  medico clínico, con especialización en medicina legal.

 

     A continuación se reseñan las tres posturas expresadas por esos profesionales, porque en primer lugar se consideran las más interesantes, sin desmerecer a las demás, y en segundo lugar porque son las que resumen las otras posturas, que fueron compartidas.

 

     Las cuatro preguntas básicas que se hicieron para delinear el contenido de la consulta realizada fueron:

 

¿Que es la eugenesia?, ¿Conoce el tema?, ¿Conoce al autor Georg Friedrich Nicolai?.

 

¿Cuál es su postura frente al método científico que el biólogo plantea?, ¿Está de acuerdo o no?

 

¿Considera que dichos métodos se contradicen con el Juramento Hipocrático que realizan?                             

 

¿Sirve como método idóneo para controlar la natalidad y por consiguiente solucionar los problemas de superpoblación y de falta de alimentos?

 

 

Especialidad profesional:       GINECOLOGÍA

     Personalmente conozco el tema referido a la eugenesia, puesto que ha sido una de mis materias de estudio durante mi paso por la Universidad.

 

     Además es uno de los tópicos de nuestra especialidad como médicos, y uno de los problemas que tratamos cotidianamente al atender a nuestros pacientes. Me refiero a los controles de natalidad que forman parte de nuestro trabajo como ginecólogos.

 

 

En la actualidad existen numerosos exámenes que las embarazadas pueden realizarse antes de dar a luz, para conocer el estado integro del feto y para saber bajo que condiciones nacerá en un futuro.

 

     Los métodos eugenésicos incluyen, además de la esterilización de las personas, por los motivos que expresa el autor del texto (Nicolai) al cual desconozco, todos aquellos métodos anticonceptivos que previenen el embarazo evitando que se produzca la fecundación. De modo que yo apoyo a la eugenesia como instrumento científico que ayude a solucionar los problemas de superpoblación y de falta de alimentos que aquejan a la sociedad hoy en día.

 

     No estoy de acuerdo con la esterilización forzada de las personas a partir de una simple decisión del Estado que maneja la vida de sus habitantes, pues ante todo esta la voluntad del paciente, que cuenta con el derecho de elegir y decidir sobre su propio cuerpo.

 

     Desde que en nuestro país el avance científico y tecnológico permitió que las mujeres embarazadas se hicieran determinados estudios (evaluaciones y pruebas) para conocer la situación real del feto, fue posible saber de antemano si la futura persona (que de hecho ya es persona dentro del vientre materno) nacería en optimas condiciones o sufriría de alguna deficiencia genética, como el Síndrome de Down.

 

     La situación que se le plantea a una madre cuyos estudios ha dado un resultado desfavorable es irremediable e insoportable.

 

     Por eso, desde mi punto de vista, como la eugenesia esta formada por todas aquellas medidas que permitan el control de la natalidad y de la vida en un sentido estricta y puramente científico y biológico, el aborto debería ser permitido como otro de los métodos posibles aun no vigentes para solucionar estos problemas.

 

     No recomiendo la practica del aborto como medio indiscriminado para deshacerse del feto sino como medio medico para evitar el gran sufrimiento y desgracia que ese niño defectuoso deberá sufrir en el futuro.

 

     Yo veo una incompatibilidad abismal entre la legislación actual del país y el avance científico – tecnológico que la Medicina ha experimentado en los últimos años.

 

     Es notable que las familias con una mala situación económica son las que mayor numero de hijos tienen, y mayores problemas de alimentación presentan.

 

      Por eso me inclino por un método que sea avalado por la ley y que permita a las madres de hijos con afecciones tales que no puedan solventar con sus propios ingresos, como podría resultar el aborto, que como ya he dicho recomendaría solo en determinadas situaciones especificas.

 

     Las practicas eugenésicas no se contradicen con el Juramento Hipocrático que los médicos hacemos al recibirnos, puesto que juramos defender la vida de todas las personas por sobre todas las cosas, teniendo en cuenta la mejor calidad posible que se pueda ofrecer para esa vida.

 

     Como dije los métodos eugenésicos no tienen por que incluir la esterilización forzada de las personas, pues ante cualquier situación esta la voluntad del paciente, y por eso a que el control de la natalidad se puede manejar desde la anticoncepción y no solo por los medios tan escabrosos que el autor plantea.

 

      Me inclino por la anticoncepción de las mujeres, pero preferiblemente la de los hombres, porque es más sencilla y además es temporal, de modo que aquellos que deseen procrear pueden terminar con su periodo de anticoncepción, gozando de plenas y optimas condiciones para hacerlo.

 

 

 

Especialidad Profesional:        OBSTETRICIA

     En primer lugar me pronuncio en contra de la eugenesia, que conozco por haber sido uno de mis temas de estudio en la Facultad de Medicina. Me parecen una atrocidad lisa y llanamente, pues quien sostenga tales métodos aunque los proclame científicos, no puede hablar de los derechos que las personas tienen.

 

     La eugenesia es una clara invasión a esos derechos básicos, y me es imposible aceptarla, sobre todo en nuestro país, donde ejerzo mi profesión.

 

      Tal vez esa sea una medida científica que resulte beneficiosa en otro país, cuyo nivel de evolución y desarrollo sea diferente y significativamente mayor. Tal vez pueda solucionar el problema de superpoblación y de la consiguiente falta de alimentos, pero se debe tener en cuenta que se invaden los derechos de las personas, que deben ser resguardados ante todo y compatibles con las practicas medicas.

 

     Mas allá de que la esterilización funcione como medida eugenésica, o al menos así se suponga, no estoy de acuerdo con su practica, mucho menos si se impone a partir de una decisión del Estado, porque no puede existir una ley que avale y permita la violación de las demás leyes que reconocen los derechos de todo ser humano.

 

     Hoy en día existen muchos Estados que se inclinan por la implementación de estas practicas medicas para tratar de solucionar los problemas de superpoblación y falta de alimentos, como China, con un sistema donde las recién nacidas son abandonadas para morir y cada familia solo puede tener un hijo varón.

 

     Reconozco que se usa en diversos lugares del mundo pero no lo apoyo en lo más mínimo.

 

     Como he dicho anteriormente, sobre todo deben ser observados los derechos básicos de toda persona, empezando por el derecho a la vida, que es fundamental.

 

     Si se trata del control de la natalidad, que de hecho es necesario en nuestro país, puede practicarse desde otros métodos médicos  que lo permitan y que no atenten contra la vida, hablo de los métodos anticonceptivos, que son repudiados por muchos como abortivos, pero que su propio nombre lo dice, son utilizados antes de la concepción y no se provoca aborto o muerte a ser alguno.

 

     No  apoyo el aborto bajo ningún punto de vista, a menos que se trate de las situaciones que la ley prevee.

 

     Me inclino por aconsejar a mis pacientes que usen métodos anticonceptivos que sean inofensivos para su salud.

 

 

Especialidad Profesional:  CLÍNICO – MEDICINA LEGAL

      Tengo conocimientos acerca de la eugenesia y los métodos que esta emplea. Estoy en completo desacuerdo, porque no la considero el medio más idóneo para controlar la natalidad y mucho menos para crear una raza superior o más perfeccionada, ya que eso implica elegir a determinadas personas que la integren y eliminar a muchas otras que no resulten ajustarse a los parámetros creados para tal elección.

 

     El Juramento Hipocrático que nosotros realizamos nos impone la protección de la vida de todo aquel que  necesite asistencia, y como medico lo respeto, pues es el principal ideal de todo profesional en Medicina.

 

     El control de la natalidad y en ultima instancia la mejoría de la especie, o sea de la sociedad, debería lograrse desde otro punto de vista distinto que incluye los aspectos religioso, espiritual y humano, lo que implica el avance y el desarrollo de las personas a partir del estudio, de la educación.

 

     No estoy de acuerdo con métodos eugenésicos que se proclaman científicos pero que en realidad son prácticamente homicidas, porque atentan contra la humanidad toda. Si se desea ayudar a la sociedad, es necesario impulsar la educación y la prevención, para propulsar el mejor método que resulta ser la anticoncepción.

 

     La posición del médico frente a la situación que le plantean sus pacientes es muy variante y depende de cual sea la posición económica y social de los mismos.

 

     Me refiero a que el profesional debe adaptarse al nivel social de cada persona en particular para que se entienda el mensaje que se desea transmitir a quien realiza la consulta o a sus familiares. Se debe dar un diagnostico claro y en términos que sean comprendidos por la mayoría de la gente para entender cual es el cuadro que se presenta y el tratamiento a seguir.

 

     Además se hace indispensable la relación médico – paciente, donde es fundamental el respeto y la comunicación, tanto con el paciente como con la familia, lo que evita malos entendidos, que en cuestiones de Medicina pueden ser fatales.

 

     Por eso la educación y el desarrollo mental ayudan a que resalte el aspecto humano y espiritual del hombre, a partir de una evolución en las diversas concepciones religiosas.

 

    El problema de que los métodos médicos se correspondan o no con la moral es muy relativo, porque la concepción que cada ser tenga sobre la moral depende pura y exclusivamente de su personalidad y precisamente de la educación que haya recibido.

 

     Tal vez lo que es moralmente correcto para una persona, no lo sea para otra, que sostiene una concepción diferente.

 

     Entonces, como medico, apoyo los métodos anticonceptivos que permitan el control de la natalidad y que eviten los embarazos no deseados, pero de ninguna manera los métodos eugenésicos, sea aborto o esterilización, porque se estarían violando los derechos básicos y la personalidad de los pacientes.

 

    La humanidad solo puede ser superior si se mejoran los aspectos espirituales, que son precisamente mas humanos.

 

    

NOTAS

1) NICOLAI, Georg Friedrich; La Eugenesia como gloriosa culminación de la Medicina; Lanús, SAC, 1957

2) IDEM, p 24

3) IDEM, p 27

4) IDEM, p 65

5) IDEM, p 68

6) IDEM, pp 70 y 71

7) IDEM, p 73

8) IDEM, p 87

9) IDEM, p 93

10) REVISTA VIVA, Diario Clarín; Edición Domingo 23 de Julio del 2000; páginas 44 y 45. (Sobre la inmortalidad y extensión de la vida a partir de numerosos estudios científicos).

11) NICOLAI, p 128

12) IDEM, p 129

13) IDEM, p 130

14) cf. RABINOVICH-BERKMAN, Ricardo D., BÍODERECHOS, Bs.As., Dunken, 1999, pp 25-32; DERECHO CIVIL, Parte General, Bs. As., Astrea, 2000, pp 135, 157, 236/7, 243/4, 255 y 258; BASTERRA, Marcela, PRINCIPIO DE AUTONOMÍA DE LA PERSONA EN LA JURISPRUDENCIA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACIÓN, en Revista Jurídica, 1999, pp 57-74; QUIROGA LAVIÉ, Raúl, DERECHO CONSTITUCIONAL, Bs.As., Depalma, 1994 passim