Número 5, Mayo del 2002

 

ENSEÑAR

Estimados Amigos:

            Gran parte, sin dudas la enorme mayoría de nuestros lectores están vinculados al proceso de enseñanza y aprendizaje. Muchos de ellos son profesores universitarios, y muchos otros son alumnos. Y algunos, entre los que feliz me incluyo, somos ambas cosas a la vez. Hay quienes no enseñan directamente en las aulas, pero sí lo hacen en los hospitales con los residentes y en los tribunales con los pasantes. En suma, creo que pocos de nuestra calificada nómina, que ya supera el millar y medio, quedarían completamente fuera de esta cuestión. Y a ellos, con seguridad, también les interesa el tema.

            Es hora de plantearse seriamente la finalidad del enseñar, sobre todo cuando se trata de materias que atañen, desde uno u otro ángulo, al ser humano. Más allá de las reiteradas, y a veces ya casi cansadoras, protestas de modernidad y de renovación, pocos son los docentes que se animan a dar el paso decisivo, que implica el romper de cuajo con una tradición fundada en la clase-conferencia unidireccional, con pasividad estudiantil (irónicamente, llamada "recepción", como si de un trasvasamiento se tratase, lo que conlleva un curioso concepto hidráulico del conocimiento).

            La Historia, que no enseña de por sí, como pensaba Cicerón, pero sí amplía las dioptrías, nos grita, con una solidez indeclinable, que todos los períodos que vieron florecer el intelecto y crecer las ciencias humanas (que en realidad son todas) se caracterizaron por formas de educación abiertas, dinámicas, dialogadas. Por sobre todo, creativas. No deja de ser surrealista una clase donde el profesor, sentado hieráticamente en su escritorio, explica al escribiente auditorio cómo de bien funcionaba la escuela peripatética de Aristóteles, la pedagogía mayéutica de Sócrates, el roll playing platónico, el método de casos de Quinto Mucio Scévola o las complejísimas propuestas didácticas del Renacimiento.

          Enseñar no parece ser fomentar la captación memorística, ni la copia ni el obsecuente calcado de las obras e ideas del docente. Enseñar, creemos, es algo más cercano a un camino conjunto, por cuyos vericuetos amistosos profesor y alumnos se internan en las apasionantes fronteras del quehacer científico. Enseñar a investigar, a criticar, a buscar las propias respuestas, a sustentar lógicamente las propias ideas, a considerar los valores, a plantear los problemas... ¡A crear, a crear, a crear!

        ¿Estamos haciendo eso? Si la respuesta es positiva, ¡albricias! Pero sin hipocresías, es claro. Décadas de clases magistrales instalaron el tedio y el descrédito. Las ciencias humanas no se beneficiaron con semejante holgazanería intelectual. Todo lo contrario. Hoy es hora de cambios, de valentía, de equivocarse a veces, porque sin errores no hay progreso. Pero, vamos, demos ese giro sin miedos, viremos ese cabo tan temido. Reconozcamos que esto no ha servido: edifiquemos estrategias propedéuticas nuevas. El futuro de la ciencia lo vale...   

        Cordialmente,

                                            Ricardo D. Rabinovich-Berkman

 

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* RELACIÓN ENTRE LOS DERECHOS BÁSICOS Y EL MENSAJE PROFÉTICO DE SAN FRANCISCO DE ASÍS, por Silvia Ana Tosti.

Para presentar a Silvia Tosti podría decir que es abogada, con posgrado de escribanía, y Magister en Ciencia de la Legislación por la Universidad de Pisa (Italia), que se desempeña como Directora del Ciclo de Especialización en Notariado de la prestigiosa Universidad del Salvador, y como Profesora de Derecho Civil II (Obligaciones) en esa Universidad y en la de Buenos Aires. También podría mencionar que es hermana de la Orden Franciscana Seglar (Fraternidad “Nuestra Señora del Rosario de Pompeya”), y una verdadera, militante, integral y sincera cristiana y discípula del santo de Asís. Pero una semblanza no quedaría completa si no se hiciera referencia a su extraordinaria calidad humana, a su altura sencilla y diáfana como persona, que creo es una diadema que supera en mucho en valor a sus varios otros méritos. El artículo con que honra a PERSONA es contundente y desembozado, felizmente chocante por su honestidad y coherencia. Yo también pienso, como ella, que hoy más que nunca las enseñanzas de Francisco poseen fuerza y actualidad, y es más que bueno volver a recordarlas, y a usarlas como farol para leer el presente, y tal vez intentar forjar el devenir. No quiero ni puedo, por fin, soslayar mi profundo agradecimiento personal, porque ha tenido la delicadeza de dedicar este interesantísimo trabajo a mi querido hijo Ricky, que entregó su alma a Dios en diciembre pasado. R.D.R.-B. 

                                                

*TWENTY YEARS OF THE CANADIAN CHARTER OF RIGHTS AND FREEDOMS, por Paul K. Lepsoe

PERSONA ya fue internacional, intercultural y multilingüe desde su segundo número. Los primeros en incorporarse fueron los brasileños, con su idioma melífluo. Luego, el Ecuador hizo sentir su presencia. Tanto unos como otros se han quedado, felizmente, y han hecho, para nuestra alegría, de la revista su hogar. Por eso, hoy nuestro gozo es enorme al recibir en estas humildes páginas a Paul Lepsoe, distinguidísimo jurista canadiense, con maestrías de las Universidades de Cambridge y de Dalhousie, y estudios superiores en otras Casas del mundo. Paul ejerce activamente la abogacía en uno de los más importantes bufetes de la capital del Canadá, y ha sido profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad de Ottawa. Es autor de numerosos artículos en publicaciones jurídicas de su país y de otros. Su excelente contribución nos llega en inglés, a pesar de que Lepsoe domina el castellano (incluso con cierto dejo de acento argentino), con lo que REVISTA suma otro idioma a los dos ya empleados. Como nos dice Paul, abril del 2002 es el vigésimo (curioso juego con el número del año, ideal para cabalistas) aniversario de la Carta Canadiense de Derechos y Libertades, uno de los documentos normativos contemporáneos más interesantes en materia de prerrogativas existenciales. Oportunidad más que propicia para introducirnos en su conocimiento y reflexionar a su alrededor, con la sabia guía de este brillante jurista del país del norte. 

 

*A LIMITAÇÃO DA JORNADA DO TRABALHO - REFLEXOS NO ESTADO DO ESPÍRITO SANTO -, por Lino Faria Petelinkar  

En PERSONA, procuramos un acercamiento multilateral, desde tantos ángulos como posible sea, a la espinosa y apasionante temática de los derechos existenciales. Ya se ha visto cómo hemos recibido cálidamente los enfoques más diversos, médico, jurídico, histórico, económico, religioso, educacional, y lo seguiremos haciendo. A su vez, dentro de cada una de estas áreas científicas ("la gran verdad oculta es que todas las ciencias son una sola", decían los enigmáticos Pauwels y Bergier), son válidos, creemos, casi todos los senderos. Por ejemplo, en el campo jurídico, ya hemos ensayado los abordajes civil, penal, histórico, filosófico, etc. Hoy, vamos a agregar, como diría el autor de este extraordinario trabajo, en su dulce idioma, "mais um": el laboral. En efecto, para algunos el trabajo es sólo una mercancía, algo que tiene precio, se ofrece y se demanda, se compra y se vende. Otros creemos, en cambio, que se trata de un medio de autoconstrucción, de contribución del existente con el universo. Entonces, lo inherente al trabajo, hace a lo existencial, y en muchos aspectos atañe a prerrogativas básicas. Por ejemplo, en la cuestión del horario de labor, que engendra una de las luchas más épicas y notables en la gran gesta de la dignidad humana (lejos de haber terminado, dicho sea de paso). Lino Faria Petelinkar, uno de los más destacados Jueces del Trabajo del Estado de Espíritu Santo, en la costa central brasileña, es además profesor de Derecho del Trabajo, Derecho Procesal del Trabajo, Derecho Previsional y Práctica Jurídica en el Centro Universitario de Vila Velha. Como muchos otros intelectuales y científicos brasileños, Lino es también un ferviente cultor del espiritismo (como lo fueran muchos de nuestros próceres de la segunda mitad del siglo XX), y por si todo esto fuera poco, es un ínclito piloto de avión. La nueva jurística, la nueva ciencia en general, requiere de ánimos multifacéticos.

 

* COMENTARIOS PARA LA APLICACIÓN EN EL ECUADOR DE LA LEY DE TRASPLANTE DE ÓRGANOS Y SU REGLAMENTO, por Sonia Merlyn Sacoto

Por tercera vez (y ojalá pronto perdamos la cuenta) PERSONA se enorgullece y felicita por la presencia en sus páginas de un autor ecuatoriano. En realidad, Sonia Merlyn lo es por adopción, pues nació en Lovaina, sitio muy auspicioso para quien iba a dedicarse al estudio de los derechos existenciales. Es Doctora en Jurisprudencia por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, y cursó posgrados en Salamanca, Delaware, etc. Además de ejercer la abogacía activamente, Sonia es profesora de Sujetos del Derecho y Derechos de la Personalidad y Coordinadora del Centro de Derechos de la Personalidad en su Universidad Católica del Ecuador, y de Entorno Legal de los Negocios en la Universidad San Francisco de Quito. Todo esto es muy impactante, y los premios que lleva recibidos también, pero en rigor de sinceridad debo decir que lo más destacable para mí es su innovadora y dinámica técnica pedagógica, con activa participación del alumnado, creativa y crítica, como corresponde y como tuve oportunidad de comprobar al ser invitado a sus clases. El breve y prolijo análisis de la normativa trasplantológica ecuatoriana que nos brinda aquí será sin dudas de mucha utilidad, tanto para los médicos y juristas de ese pujante país, como para todos los que nos ocupamos de estos temas en otros sitios de este convulsionado  mundo, pues siempre es fecundo el estudio comparativo de los ordenamientos (que, dicho sea de paso, no es, como suele decirse, "Derecho comparado", sino sólo comparación de normas vigentes). 

 

PROYECTO "LIBER LIBERAT" (BIBLIOTECAS PARA ESCUELAS DEL INTERIOR QUE LAS NECESITEN)

 Un emprendimiento interesante, en que puede participar usted. Haga click aquí.

 

LIBROS 

Notas bibliográficas sobre publicaciones jurídicas y no jurídicas. Haga click aquí

 

ARTE, CINE, ESPECTÁCULOS 

Historia Magistra Vitae (cine: Vidas privadas), por Fernando M. Casais-Zelis (Derecho, UBA)

 

CORREO DE LECTORES

Desde nuestro primer número comenzamos a recibir cartas de los amigos lectores, la mayoría de ellas para felicitarnos, para darnos aliento y para brindarnos ideas y propuestas. Todo lo cual agradecimos y agradecemos, pero no nos pareció pudoroso publicarlo, por su carácter privado. Sin embargo, últimamente hemos tenido algunos mensajes que, por su naturaleza más amplia, nos han convencido de lo oportuno de abrir esta sección, cuya continuidad estará sujeta estrictamente a la existencia de cartas que, a nuestro entender, ameriten integrarla. Hoy la inauguramos con la del Dr. Carlos Arias Carriazo, médico cirujano, profesor de la Universidad Nacional de Colombia.
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IUSHUMORISMO 

Porque no todo es tan serio...

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