Número 6, Junio del 2002

 

DEUDAS, MORAL Y DERECHO

Estimados Amigos:

        La cuestión de si se debe siempre devolver a otro las cosas que nos ha prestado, ha sido una de las más tempranas y persistentes en la filosofía jurídica. Ya se plantea en la República de Platón, y más tarde la retoma, entre otros, Aristóteles. Se la ve en algunas fuentes romanas, y se presenta con lujo de detalles en Santo Tomás de Aquino.

        Cosa curiosa: si bien nadie discute que lo acorde con la Justicia, lo correcto, lo que se conjuga con el orden cósmico, es la devolución (léase, el pago), en todos queda claro que ese es un principio. Alto y fuerte, sí, pero no carente de excepciones (como suele pasarles a los principios). Por ejemplo, ya desde muy antiguo se pone el caso del amigo que nos ha prestado su espada, y luego enloquece y, ya demente, nos la reclama de regreso... ¡A nadie le parecería correcto restituírsela en tales condiciones!

        Locos y espadas aparte, lo que resulta claro es que hay supuestos, desde siempre, en que lo improcedente es el pago, y lo oportuno la negativa. Sobre esta base, los antiguos romanos desarrollaron algunas limitaciones a la exigibilidad de las deudas. Por ejemplo, si alguien se aprovechaba de la extrema necesidad de otro para imponerle condiciones abrumadoras, se decía que el acreedor había "lesionado" al deudor, y en consecuencia su conducta era torpe, y no era lícito exigir el pago en esos términos. Más adelante, los romanos extrajeron corolarios de esas ideas, y los erigieron en reglas muy firmes. Una de ellas, prohibía férreamente el "anatocismo". Es decir, que los intereses, a su vez, produjeran intereses. Otra, vedaba la usura.

        Pasaron los siglos, y el Derecho Romano, con sus reglas, instituciones y principios, se convirtió en la base del sistema de convivencia internacional (el "Derecho de la guerra y de la paz", como lo llamó Hugo Grocio, o simplemente, con la vieja expresión latina, el "Derecho de gentes" -es decir, de pueblos-). Hoy, en el siglo XXI, cuando ese Derecho Romano ya funda casi todos los ordenamientos jurídicos del orbe (salvo los de algunas naciones musulmanas), esa comunidad de los principios latinos se ha tornado más sólida, más indiscutible, que nunca. De acuerdo con el sistema de las Naciones Unidas, el tribunal que ha de fallar las controversias internacionales según esos criterios es la Corte que reside en la ciudad europea de La Haya, integrada por juristas eminentes de todo el mundo.

        La deuda externa de los países latinoamericanos suele ser resultado de anatocismo y de lesión, y producto de la usura. Por lo menos en gran parte, casi toda, si no lisa y llanamente toda. Ningún filósofo clásico, basado en la vieja y fecunda doctrina del Derecho Natural, hubiera considerado acorde a la moral la exigencia de su pago. Ningún juez latino del período clásico hubiese hecho lugar a una demanda de cobro. Ningún principio del Derecho Internacional Público serio podría respaldar semejante reclamo.

        Se insiste, en los medios de comunicación: no podemos dejar de pagar la deuda, se dice. De incumplir con nuestras obligaciones, ni hablar. Nos han metido en la cabeza que el riguroso pago de la deuda externa es la única actitud moral, ética, lícita, posible. Lo contrario, equivaldría a sacar patente de piratas. ¿Cómo trabar relación luego con los otros países, quién creería más en nosotros? En otras palabras: si nos castigasen con bloqueos y hambrunas, si nos condenasen al ostracismo internacional, si nos negasen ayudas, pues bien merecido nos lo tendríamos, por haber violado la soberana regla: "lo convenido es ley, no importa de qué se trate ni cómo haya sido acordado". 

        ¡Mentira! Ponga Usted, amigo lector, personas en vez de países, y va a percatarse de lo falaz del argumento. Si a Juan, aprovechándose de su necesidad extrema, José le hubiera impuesto unos intereses usurarios y que a su vez produjesen intereses, y ahora le exigiese el pago de esa deuda, ¿quién sería el inmoral, quién el contraventor, quién el pirata? ¿Acaso Juan, si no pagara? ¿O José, que pretende cobrar semejante pandemonio? No, no es cierto... No siempre es lo moral pagar las deudas. A veces, es inmoral e ilícito pedirlas.

        La verdad, amigo lector, es muy otra. Es que si no pagamos, no nos va a oscurecer la inmoralidad, ni castigar la ilicitud. Lo que nos va a pasar es que fuerzas más poderosas que nosotros se nos van a caer encima, para doblegarnos y, como dirían las Partidas de Alfonso el Sabio, "para que otros tomen escarmiento, y teman de hacer lo mismo". La verdad es que vamos a terminar cumpliendo (Dios sabrá cómo) o haciendo lo que nos manden, sea lo que sea, no porque nos compela la obligación, sino porque nos lo impone la violencia.

        La verdad, amigo lector, es que nunca jamás va a poder florecer América Latina mientras se mantenga la deuda externa. Las promesas, las ilusiones, son quimeras, tristes fantasmas, pobres espejismos. No tendremos verdaderamente derechos existenciales en nuestras pobres naciones mientras estemos colectivamente sujetos a la inmoralidad de una deuda draculiana, que avasalla todos los principios, todas las reglas éticas, todos los fundamentos de la convivencia, de la solidaridad y de la buena fe.  

         Cordialmente,

                                            Ricardo D. Rabinovich-Berkman

 

EN ESTE NÚMERO... 

*PROBLEMÁTICA JURÍDICA DA CLONAGEM HUMANA NO BRASIL, por Antônio Vicente Vieira

Quien viera a Antonio Vieira, hombre robusto de rostro franco, un rostro muy del estilo del que solemos imaginar en un busto latino, prolijamente vestido de centurión romano para las magníficas representaciones de la Pasión que se celebran cada año en la hermosa ciudad de Congonhas, Minas Gerais, sobre la explanada de la iglesia del Buen Jesús, ornada por las capillas que guardan celosamente las impactantes tallas del Aleijadinho, difícilmente imaginaría que se trata de uno de los más distinguidos catedráticos de Derecho de la región. Hombre de sólida formación y conocimientos, su prestigio excede el ámbito de la comunidad educativa de la Facultad de Derecho de Consejero Lafaiete, donde enseña, para proyectarse sobre la gente en general, que lo saluda reverentemente a su paso con un profundo y respetuoso "Buen día, Profesor". Pronto a obtener ya su Doctorado en Ciencias Jurídicas y Sociales (en cuyos cursos tuve el gusto de contarlo como alumno), este brillante jurista del interior brasileño, de variadas inquietudes, honra nuestras virtuales páginas con un trabajo muy digno de leerse con atención, en que reseña el estado normativo actual concerniente a la cuestión de la clonación humana (un futuro que se está haciendo presente, y debemos considerar sin más demora) en su país. R.D.R.-B.

 

* EL DILEMA ÉTICO MÉDICO EN EL INTERIOR ARGENTINO (Un pequeño aporte para el debate), por Marcelo Senna.

Marcelo Senna es un prestigioso médico cardiólogo y médico legista. Ahora, impulsado tal vez por su sed de justicia y de rectitud, se ha puesto a estudiar Derecho, y no lo hace mal. Además, eso me dio la feliz oportunidad de conocerlo, y de apreciar su capacidad y la profundidad de sus planteos y su dedicación. Marcelo ejerce en Presidencia Roque Sáenz Peña, una ciudad de la noble Provincia del Chaco, que no deja de ser problemática. Ora en las noticias por presunto comercio de niños, ora por supuestas irregularidades judiciales... Y en medio de las tormentas y la escasez, de los tropiezos y las falacias, los galenos tratan de seguir con su ministerio, de salvar vidas, de curar gente, de ser a veces casi sacerdotes, como lo recuerda Marcelo en este clarísimo trabajo. Porque hay dilemas éticos que comparten los galenos del interior con todos los otros, incluso los de consultorio con cuadros de firma y gran aparatología, en un barrio residencial de la ciudad capital. Pero hay otros, y acuciantes, que son muy propios de ellos. Así que Marcelo Senna tiene bastante material para tallar. Y lo hace con gran solvencia. R.D.R.-B.

                                                

*DERECHO APRENDE DERECHO: una experiencia de innovación pedagógica, por Patricia Sorokin

Uno de los lauros de que PERSONA se ufana, es su enfoque abierto al intercambio científico. Lo de ser "multidisciplinario" no se dice: se hace, o no se hace. Predicar la necesidad de entrecruzar saberes, eso lo escuchamos mucho, hasta el hartazgo. Verlo en los hechos, eso sí que es raro. Por eso, nos congratulamos de contar en nuestras páginas con Patricia Sorokin, cuyo currículo es sin dudas impactante, máxime porque es una persona joven. En efecto, Patricia, licenciada en Ciencias de la Educación, es además magister en Bioética, magister en Salud Pública, y especialista en la problemática del uso indebido de drogas (UBA). Ejerce desde hace tiempo la docencia, tanto en la Argentina (UBA, Universidad del Salvador, Universidad del Nordeste, etc.) como en otros países. Es autora de numerosos trabajos, fundamentalmente orientados a la Bioética, y fecunda investigadora. Y podríamos seguir. Hoy esta brillante científica comparte con nosotros las peculiaridades y resultados de una interesantísima, provocativa y enriquecedora experiencia de campo, sobre la que no me extenderé más, porque el lector preferirá abrevar directamente en sus imperdibles párrafos. Que van dedicados, digamos para terminar, a la eterna memoria de una de las más descollantes, agudas y simpáticas profesoras que florecieran en los claustros de la querida Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires: la siempre admirada y recordada Gladys Mackinson, que dicta clases en el cielo desde hace ya un año. R.D.R.-B.

 

*MANIPULACIÓN GENÉTICA ¿Salvación para la humanidad o ataque  a su patrimonio más preciado?, por Silvina Andrea Borgnia

PERSONA reitera una vez más su compromiso de apertura a los jóvenes investigadores, incluso aún estudiantes, como es el caso de Silvina Borgnia, notable ayudante alumna de Derecho Civil (Parte General) en la Universidad de Buenos Aires. En este meticuloso trabajo, Silvina aborda desde diversos ángulos la problemática inevitable de la manipulación genética. Destaco aquí no sólo la calidad científica del artículo, bien armado y bien fundado, sino además su utilización profusa de fuentes periodísticas, que creo de gran importancia en el estudio de estas cuestiones, pues reportan el elemento sociológico (lo pongo en itálica en homenaje a Werner Goldschmidt), sin el cual todo enfoque jurídico queda trunco. ¡Ah, Lationamérica, puedan tus jóvenes hijos desarrollar en tus fértiles faldas el enorme potencial científico del que están dotados...!  R.D.R.-B.

 

LIBROS 

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IUSHUMORISMO 

Porque no todo es tan serio...

 

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